La cooperación entre el equipo Frankenstein.

El trabajo en equipo es de cooperación. El problema es en convencernos de que no es una competencia entre los que pertenecen al grupo.

Foto de Peter Neumann en Unsplash

El papel del artista en la sociedad, ha pasado de ser aquel que cubre la necesidad de expresar su realidad crítica de la sociedad. A ser un populista sometido a las tendencias. Ahora busca más la aprobación que la confrontación.

Todos deseamos agradar, y qué mejor manera para medir que tanto agradamos como contar likes, seguidores y la cantidad de ceros en el cheque que paga nuestro esfuerzo.

Es difícil hoy ser ese artista romántico, rebelde, que se enfrenta al sistema y no tiene problema con expresarse sin tabúes, sin miedo a ofender.
Todas las épocas ha sido complicado, pero en un mundo que cada vez desea consumir más de lo mismo, más de lo que le acomoda; el artista debe ahora aprender marketing.

Y así el creador se ha convertido en su propio SEO. Soñamos tener libertad económica para algún día, después de vendernos lo suficiente podamos decir y mostrar nuestro trabajo sin preocuparnos por ofender o agradar.

Muchas instituciones, tanto de gobierno como independientes, apoyan a los artistas. Conocen la importancia del arte como una expresión libre y personal.

Definir qué es arte no es sencillo. Para mí todo es arte. Todos aquellos que usan su imaginación para crear con total libertad, los considero artistas. No importa cuáles sean sus motivaciones. Materializar algo partiendo del vacío no es una tarea sencilla. Sé diferenciar en aquello que es profundo, en lo que me conmueve, en lo que me hace reflexionar, en lo que me divierte. Hay creaciones a las que le dedico más de una mirada rápida y hay otras que no despiertan mi curiosidad; a pesar de ello respeto al artista y a su trabajo.

Según la enciclopedia británica: arte, también llamado (para distinguirlo de otras formas de arte) arte visual, un objeto o experiencia visual generado conscientemente a través de una expresión de habilidad o imaginación. El término arte abarca diversos medios como la pintura, la escultura, el grabado, el dibujo, las artes decorativas, la fotografía y la instalación.

Competitividad.

Hay que volver a ser autores rebeldes. Libres y sin miedo a fracasar. Debemos intentarlo todo, y experimentar de nuevo. Para lograr éxito debemos de olvidarnos de competir.

Es complicado no pensar en competencia. Como seres humanos desde nuestra temprana vida comenzamos en una ardua competencia. Nos enseñan a disputar por mejores polígonos, incluso cuando aún no somos conscientes de estar compitiendo. La mejor cuna, el mejor cuarto, la mejor casa, la mejor escuela… y al final nos dan un último polígono al cual no le cabe nada de todo lo que hemos acumulado y somos arrojados a un hoyo para quedar en el olvido.

Las competencias de los creadores no solamente existen en los mercados. La industrialización nos empuja a competir entre nosotros por una cantidad infinita de premios, estatuillas, placas, diplomas, becas, boletos de avión y por supuesto, dinero; el bello rectángulo que más apreciamos. Ahí estamos con nuestras mejores sonrisas aceptando la crítica de artistas superiores, críticos, jueces.; también aplausos del público agradecido que no entiende en realidad por qué alguien gana algo. Nadie en realidad creo que lo entienda. Y la mayoría de los artistas terminamos gustosos con recibir monedas; el cambio de lo que dejan otros arquitectos.

No competir es morir, pasar desapercibido y el artista no desea eso. Algunos será por vanidad y narcisismo. Otros y mi deseo es que estos sean mayoría, lo hacen porque el objetivo de un artista es que sea visto y su trabajo se aprecie.

Cooperación.

La cooperación entre artistas es muy común, una unión que se basa en la solidaridad. Hay mentores, maestros, guías, patrocinadores… Todos ayudan a los artistas que están comenzando o están en medio de un bloque mental.

Hay proyectos en que la cooperación entre artistas es necesaria. El cine, el teatro, la televisión, la radio.

A todos los creadores nos gusta crear todo tipo de cooperaciones. Siempre buscamos pertenecer a un grupo en el cual podamos expresarnos libre e intercambiar ideas. Escuchar distintos proyectos y salpicarnos de la inspiración y energía de otros.

Es importante cooperar entre nosotros si algún día deseamos que el arte quedé libre del marketing y que el creador auténtico pueda sobrevivir. Si deseamos que el mundo vea el trabajo de distintos artistas y vuelva a esforzar su imaginación y crezca su curiosidad para comprenderlos. El público debe de volver a tener el valor de cuestionar sus valores y principios a través del arte.

La lucha contra la naturaleza del ser humano.

Al inicio, ya sea en cooperación o en una convivencia, todos mantenemos el control de nuestra cabeza y nos tomamos las manos. Nos reímos de los chistes de otros y nos ponemos al tanto de las novedades. El tiempo pasa y comienza nuestro espíritu competitivo a gritar desde el centro de nuestra mente.

La envidia no es el combustible que alimenta la competencia. Es nuestra necedad de imponer nuestras ideas sobre las de otros. Ensordecemos y apagamos la razón. Deseamos desde el fondo de nuestro corazón tener la mejor perspectiva de toda la situación.

Cuando la imposición de nuestro trabajo sobre el de otros falla. Iniciamos la tarea de la manipulación y cuando esta no es suficiente, utilizamos el as de la experiencia.

Las personas que más les cuesta trabajar en cooperación han inventado frases hechas que han pasado de uno a otro. También se han creado reglas no escritas para frenar a un cooperativista ansioso.

Cuando la competencia por imposición y control es cerrada se muestran las credenciales acompañadas de “en mi experiencia”, “yo ya he cubierto la cuota de derecho de piso”, “te falta información” y otras tantas.

Hacer equipo con otros creadores no es difícil. Dentro del proyecto tenemos jerarquías y responsabilidades. El problema es que un artista talentoso y con éxito no es siempre la mejor opción para dirigir el trabajo de sus compañeros. Tampoco lo es quien más experiencia tiene.

El artista exitoso por lo general es un ser arrogante y su atención se enfoca en su ego. Una persona con experiencia está llena de miedo y depende de la aprobación.

Para hacer un trabajo en conjunto debemos dejar nuestros fantasmas en casa y estar dispuestos a escuchar y razonar. Hacer un trabajo en equipo con un montón de gente competitiva es desgastante, por eso debe de haber un líder que respete a todos, que nunca opine y que solo dirija. La critica y los juicios apurados son na bacteria incontrolable en una cooperación.

En un trabajo de conjunto, el proyecto se convierte en un monstruo que desea vivir. Es importante dominar el ego y cooperar. La competencia no es entre los que pertenecen al grupo, sino contra uno mismo.

Todos los que hemos hecho equipo con otros creadores quedamos con cicatrices. Hay amistades que se fortalecen y otras que terminan. Así de monstruosa es la vida de la obra hecha con una pandilla. Pero cuando todos coordinados entendemos eso, el resultado es magnífico.

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