Producción cinematográfica.

En sí producir es reunir material y administrarlo para cumplir con un proyecto. Igual que hacer un auto o un viaje a la tienda por refrescos.

Cuando hablamos de producción de largometrajes la mayoría de nosotros nos referimos a un departamento que recae sobre los hombros de una persona, el productor. Esto es un error común.
La producción cinematográfica en realidad son todas las personas que participan en la realización de un película, ya saben, todo ese montón de nombres que salen en los créditos, y sí, incluyendo a las compañías representadas con logos.
Por supuesto no todas las películas tienen un rol de créditos tan extenso como Avengers.

¿Las películas que tiene poco personal son independientes o de bajo presupuesto? No necesariamente; tampoco en las que trabaja mucha gente y se hacen en distintos países son Blockbusters. La cantidad de personal y presupuesto depende del contexto de cada proyecto.

En sí producir es reunir material y administrarlo para cumplir con un proyecto. Igual que hacer un auto o un viaje a la tienda por refrescos.

La producción de cine se divide en tres grandes etapas: pre-producción, producción y post-producción.
El primer paso es conseguir un lugar donde trabajar. Quizás estamos pensando en la sala da la casa de nuestros padres o de algún amigo, quizás en nuestro propio espacio dentro de un departamento; cualquier espacio que se nos facilite es bueno. Al fin y al cabo ¿qué tanto vamos a necesitar? Una mesa, lápices, papeles y una lap-top.

Aunque la idea es atractiva y estoy seguro que has escuchado varias anécdotas de cómo se organizó una película en la esquina de una bar, todo es parte del romanticismo; es un mito a medias. Y quién hizó caso a estos sabios consejos no volverá, si es que se le presenta de nuevo la oportunidad, a utilizar un espacio que no este definido como oficina de producción.

Así que lo primero es conseguir un lugar donde puedan tener la disciplina del tiempo y la libertad de hacer, deshacer, construir, tirarse al piso, discutir, insultarse y demás drama sin estar preocupados por quien los está escuchando que no pertenezca al Crew de filmación. Puede ser la sala de la casa de tus padres, pero adviertan a su mamá que durante unos meses va a ser su centro de comando y se les va a impedir la entrada a ese maravilloso y gratuito espacio.

Pre-producción.

Una considerable cantidad de artistas pasan desapercibidos por mantener una postura negativa a la necesidad de aprender matemáticas para ejercer su profesión. No hablo de matemáticas complejas, me refiero a aritmética básica, comprensión de calculo, principios de álgebra y lógica. Materias que se estudian antes de cursar una carrera de nivel superior.
Estás herramientas aritméticas son necesarias para hacer una buena administración y calculo de los recursos y tiempo. Esto es, saber qué necesitamos para hacer nuestra película, cómo emplear y ejecutar los recursos.

La aventura inicia con el desglose del guión. En alguna libreta o mejor aún utilizando hojas de calculo (excel o similares). Desahogamos todas las necesidades físicas que se mencionan en el guión: locaciones, sets, actores, decoración, música, props…
Nos servimos de este primer desglose para tener una cifra general del costo de la etapa de producción. La cifra conseguida no es final porque aún falta afinar detalles y por supuesto pensar en el costo total de las tres etapas.

Conforme colocamos cantidades en nuestra hoja de calculo es posible que nos abrumemos. Esto sucede porque nos encanta engañarnos a nosotros mismos. Hay dos tipos de personas que actúan distinto al leer un guión. Unos imprimen en su mente una cantidad de dinero limitada, la que creen poder conseguir dependiendo de su experiencia y amigos de confianza, son los soñadores y siempre piensan en una cantidad muy por debajo de la real. Los otros son los que dicen la cantidad que van a conseguir, y no importa si está apegada o alejada a la realidad del guión. Lo que consigan es con lo que se va a hacer la película, son los apostadores y son de alto riesgo. En ambos casos, si existe la voluntad, se terminará la película, pero a través de algunas úlceras, malos ratos y resultados basados en la suposición sin razonamiento.

A la par que afinamos las cantidades reales de nuestro desglose, se comienza un casting y búsqueda de locaciones.

Una producción sensata y que desea salirse del estereotipo de los soñadores y apostadores, después de tener el presupuesto, programará de entre tres a cuatro semanas como mínimo de pre-producción.

Estas semanas sirven para la preparación de la producción. Decorados; rentas de material y equipo; pruebas de cámara, maquillaje y vestuario; planeación de las fechas de rodaje y ensayos de acores.

Puntos para tomar en cuenta en esta etapa:

  • Lo que no se visualice, va a depender de entre un 60% a un 90% de la suerte.
  • Los que no se ensaye, va a depender de un 90% de la suerte.
  • Lo que no se contabilice con número reales, no va a existir.
  • De lo que no se alcance a hacer pruebas, va a depender de un 50% de la suerte.
  • De lo que no este en el plan de trabajo, va a depender de un 80% de la suerte.
  • Todo aquello que se concluya en una junta que dure mas de una hora, no va a suceder.

Producción.

¿Cuántas veces has ido al supermercado a comprar un par de cosas y de regreso a tu casa te das cuenta de que compraste cosas de más y lo peor fue que no compraste lo que necesitabas? Eso sucede al no tener un plan; una lista de tareas y compras; una visualización.

Dos cosas, la primera, hacer todo eso para ir al supermercado es una exageración y la segunda, la memoria es el refugio de los tontos. Es mejor gastarse el dinero en cosas sobrevaloradas o que no necesitamos y perder el tiempo en el supermercado.

Si un caos sucede al no prevenir ir de compras, imaginemos lo que es comenzar una filmación sin un proceso. Y tener un plan donde esté cubierto cada aspecto, se controle cada centavo y se contemple cada segundo, en realidad solo es el 70% de éxito en su cumplimiento. La suerte siempre juega un papel importante en la realización de cualquier cosa que se planee a futuro. Esa es la aventura.

La etapa de la producción no es el momento del estereotipo del artista —eso sucede en la pre-producción y post-producción—. La producción es donde trabajamos con nuestras manos. Aquí nuestro ego debe salir de vacaciones para darle paso a la rutina y al hábito. Lo importante es producir el material que servirá para contar nuestra historia. Si faltan tomas en la producción ni siquiera Thelma Schoonmaker podrá crearlas en la post-producción.

Lo importante a recordar es que el ego estorba. Sobretodo en esta etapa. Un ego elevado silencia la voz de la experiencia y apaga el razonamiento. Muchos son los obstáculos que debemos superar, porque incluir además uno que en nosotros el poder de quitarlo del camino.

Otro aspecto clave para lograr una producción fluida es la comunicación. Esta debe de ser clara y concisa. A mucha gente le gusta el radio de onda corta para comunicarse, y termina utilizándose para alimentar la vanidad y fomentar el chisme. La comunicación verbal en un set de filmación tiene que ser al punto y concisa. Las distracciones y explicaciones largas son características del cansancio y la inseguridad.

La fotografía principal es una labor que requiere de mucha concentración y hacerla en un ambiente lleno de mentes dispersas solo alarga las horas de trabajo. También el trabajo del actor demanda de un enfoque profundo. Los directores que llegan al set sin estar preparados, sin haber visualizado la escena, sin notas de trabajo y con la idea de explorar el espacio con la cámara, por lo general, son directores conchudos y soberbios. Se entiende que alguna escena se requiera de un bloqueo especial o de alguna indicación fuera de planeación. Hay que hacer el trabajo y pensar que el tiempo del set y del personal están a la disposición de la película y no a merced de nuestra falta de profesionalismo y de disciplina de trabajo. Este abuso afecta invariablemente el resultado final.

En la producción se debe de evitar hacer algo que no esté planeado con anterioridad. Ten siempre presente que nada importante es urgente y que rara vez algo urgente es importante. Quizás vengan a la mente excepciones, evítenlas; la regla principal es no hay excepciones. Si no se logró visualizar antes, no es tiempo de improvisar, el ochenta por ciento de las veces lo que se haga improvisado no va a funcionar y no se va a utilizar en el corte final. El otro veinte por ciento corresponde a una pérdida de tiempo de tomas interminables y absurdas. Confíen en su proceso.

Pero existe una variable general y esta, o se detecta desde la pre-producción o en el primer día de producción. Si más adelante se detecta está anomalía ya no aplica está variable general. Una producción puede estar llena de improvisación y caos. Y estás son divertidas y llenas de creatividad y al final se obtienen muy buenos resultados. La única condición para que funcione y es la única; no se debe de intentar en ningún momento organizar el caos, si se hace, entonces deja de funcionar el proyecto. Se debe de confiar y dejarse llevar por el flujo, aún en los momentos que todo parece indicar un fracaso rotundo, no hagas caso, es tu ego y miedo a la incertidumbre. Abraza la incertidumbre e ignora el miedo y déjate llevar.

Pero si no estás en una producción caótica, lo único importante en ella es aprender a tomar buenas decisiones y de manera efectiva. Entre mejor planeación y claridad sobre el proyecto aumentaran las probabilidades de éxito.

Puntos a tomar en cuenta:

  • Todo tiene un costo, nada es gratis. Si piensas que es gratis el costo final va a ser muy alto.
  • Todos merecen un sueldo justo, incluso los creadores del proyecto, paga.
  • Las jornadas de trabajo de más de doce horas son, un abuso, inútiles, una mala imagen y una estupidez.
  • La misoginia, el autor excéntrico, los insultos, son formas de comportamiento de la vieja guardía. Mantente cool.

Post-producción.

Terminaron las sufridas y pesadas semanas de producción. Quizás hiciste una pequeña fiesta para celebrar el camino que se ha recorrido, pero aún falta una etapa para terminar, la post-producción.

La mejor manera de comenzar esta fase es revisar el guion que has intentado filmar. La razón es para recordar cuales son los objetivos dramáticos que te motivaron a contar la historia. Después es hacer un corte crudo de las tomas efectivas. No pierdas el tiempo buscando entre tomas y colocando transiciones a lo loco esperando que este corte sea el definitivo. Es un corte en crudo solo para los ojos del productor, director, editor y para lograr un mejor corte final sería bueno el escritor del guion.

Es común descontar al escritor en el momento que entrega una versión final del guion. Pero su labor puede ser de mucho beneficio en las tres etapas. En la post-producción su aportación es crear una última versión del guion con el material que se produjo. Esta versión es de mucha ayuda para volver a pensar en la película ya como un producto final.

Se haya decidido por escribir un guion final o no, el primer corte, es importante que se haga con la memoria fresca de la etapa de producción. Hay dos maneras de hacer esto: a) con un editor en set que vaya armando los cortes de la película a la vez que estos se van filmando. Hoy en la era digital, lograr esto es muy sencillo; b) Lo mas inmediato después del wrap-up de la producción es sentarse y armar un corte crudo rápido.

Si el editor del proyecto es el director o productor es importante dejar descansar las ideas del primero corte al menos una semana. Hay ocasiones que por las necesidades y tiempos del proyecto esto es algo imposible, entonces debemos de aprender como descansar del proyecto lo antes posible.

La post-producción no es una fase que se deba apurar, es una que demanda de concentración y paciencia; también es donde el talento artístico de los creadores se debe de explotar al máximo.

Hacer una película no es un spring es un maratón. Para la etapa final se han acumulado corajes, horas de desvelo, calambres, malas comidas, pleitos familiares… Pero si se desea obtener el mejor resultado final es importante administrar la energía y terminar bien el proyecto que se visionó desde el momento de leer el guion.

Con la mente despejada es hora de enfocarse en crear un primer corte que cuente la historia que soñamos hacer. El proceso debe de ser lento y pausado. Buscar en cada escena las mejores tomas, en ocasiones localizar la que mantenga el ritmo en aquellas que no fueron calificadas como buenas. La progresión del drama es lo importante.

El segundo corte sirve para pulir detalles que le den sentido a la narración enfocándonos en lo visual. El tercer corte es donde pensamos en el sonido —no la música sino el sonido incidental y diálogos—. Aquí es donde la post-producción de sonido hace su trabajo.

No existen una cantidad de cortes que se deban de llevar a cabo hasta tener un producto terminado. En la post-producción se toman decisiones importantes. Que escenas sobran, cuales no funcionan y quizás se deban de hacer re-takes. Es un proceso que con un mal enfoque puede volverse en algo decepcionante y cuesta arriba. En efecto aquí nos convertimos en Sísifo.

Si tienes dudas de cómo funciona la película, selecciona algunas escenas y muéstralas a un pequeño público. Selecciona a estas personas cuidadosamente. Procura que sean personas que sepan de la labor cinematográfica. Nunca, repito, nunca y debo ser insistente, nunca enseñes un corte completo a nadie fuera del personal que forma parte del equipo de post-producción. ¿Por qué? Primero evita a toda cosa a los opinólogos, y estos son, el mundo fuera de la oficina de post-producción. Quizás tu perro no, pero el resto sí lo es, aunque presuman no serlo, de hecho estos son los peores.

Opiniones hay en cualquier lugar y en el proceso creativo la mayoría de ellas viven dentro de tu cabeza. Al invitar opiniones de fuera solo reforzaran nuestros temores y dudas. Para evaluar el trabajo enseña una escena especifica y recibe críticas y comentarios y así podrás evaluar tu trabajo. Lo mejor es confiar en tu proceso.

La post-producción termina hasta que tienes un corte definitivo. Soundtrack, corrección de color y créditos finales. Entonces este corte puedes mostrarlos a las personas que consideres pueden dar una opinión objetiva. A pesar de los comentarios y criticas ten confianza en el resultado, se razonable y ten claro si se lograron los objetivos o no.

La gratificación retardada y la paciencia son herramientas que debes fortalecer para llevar a cabo un trabajo con conciencia Es importante detener los impulsos de mostrar el trabajo lo antes posible, este estará listo cuando este listo.

Puntos a tomar en cuenta.

  • Lo que producción no da post-producción no inventa.
  • No decidas el corte final motivado por fama y fortuna; solamente intenta contar una historia.
  • Ten paciencia y confía en tu proceso.
  • No hagas caso a ningún consejo que te aleje de tu visión final.

Una película se logra al ser consciente de sus etapas. Las tres viven entrelazadas, lo que falle en una afecta a las otras dos. El error mas absurdo que existe en la creación cinematográfica es considerar la pre-producción ligeramente, preocuparse mucho por la producción y ya veremos cómo hacemos la post-producción. Esta filosofía de trabajo, imperante en los proyectos independientes, es la que anuncia un fracaso o un trabajo mediocre.

No existes una formula para lograr hacer una película de éxito. Nadie sabe cómo lograrlo en realidad. Pensamos en directores y productores famosos y llenos de éxito. Y no siquiera ellos se atreven a hablar de una formula; saben que su éxito depende mucho de la suerte. Lo que sí existe es una forma y esa es buscar siempre ser uno mismo.

Lo importante no es ser inteligente, sino evitar ser estúpido. Cada película es una experiencia nueva y tienes comenzar de cero. La experiencia es buena, pero el ochenta por ciento de las veces está experiencia hace que te encasilles en un tema y hagas tu trabajo con miedo y dudas. Debes divertirte y aprender y sonreír y tomar riesgos. Ese es tu trabajo y la forma de hacer arte.

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