{"id":1643,"date":"2025-11-15T11:42:30","date_gmt":"2025-11-15T17:42:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.salvaje.live\/?p=1643"},"modified":"2025-11-15T11:42:37","modified_gmt":"2025-11-15T17:42:37","slug":"cuando-las-expectativas-derriban-un-proyecto-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.salvaje.live\/en\/que-sais-je\/cuando-las-expectativas-derriban-un-proyecto-2\/","title":{"rendered":"Cuando las expectativas derriban un proyecto"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">Eran las reuniones despu\u00e9s de d\u00edas llenos de euforia; vaci\u00e1bamos la cabeza para generar ideas que cambiar\u00edan nuestras vidas. Proyectos salvajes hechos con el est\u00f3mago, sin reglas, a nuestra manera, con los que imagin\u00e1bamos cambiar al mundo. Las copas, la m\u00fasica, el ego, encend\u00eda nuestras inocentes cabezas sin los estorbosos de la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ah\u00ed mismo, esos sue\u00f1os los convert\u00eda en planes aparentemente posibles. Yo as\u00ed lo cre\u00eda. En la sobriedad del d\u00eda siguiente, lo primero que hac\u00eda era asentar esos sue\u00f1os en libretas para integrarlos a la l\u00f3gica de la realidad. En primer orden, aparec\u00edan sin sentido, no importaba, lo primero era sacarlos al mundo real. Luego los desmenuzaba para integrarlos y saber por d\u00f3nde comenzar. Una especie de mapa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque ya en papel los sue\u00f1os parec\u00edan posibles, al d\u00eda siguiente, en las reuniones con mis amigos que los originaron, las probabilidades de que se realizaran desaparec\u00edan. La euforia ahora era amargura y derrotismo. Eran p\u00e1jaros que so\u00f1aron volar alto, pero quedaron atrapados en la jaula de la rutina; de lo seguro. Al mirar c\u00f3mo se refugiaban en sus jaulas, invad\u00eda un sentimiento de culpabilidad a mi alma inocente. A pesar de esto, en las subsecuentes reuniones volv\u00eda a caer en el juego de los sue\u00f1os de fuga para que, uno o dos d\u00edas despu\u00e9s, esas enso\u00f1aciones terminaran tiradas al piso de nueva cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sufrimos la cruda realidad del d\u00eda siguiente por varios factores, certezas en nuestra cabeza, como por ejemplo la familia, el empleo o el estatus. Son frenos proporcionales a la edad del emprendedor. Pero comprensibles. Sin embargo, el principal factor que derrumbaba a esas aves contempladoras es la falta de voluntad. Quiz\u00e1 si en realidad quisieran cumplir con una parte de los sue\u00f1os, encontrar\u00edan la forma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero esa falta de voluntad se presentaba en forma de pretextos y excusas. Cuando se est\u00e1 en el tinglado ardiente, es f\u00e1cil so\u00f1ar sin tomar en cuenta el mundo de la realidad. S\u00f3lo se trata de vaciar la cabeza de ilusiones. Y las creemos posibles, porque otros lo han logrado. En esos instantes de alegr\u00eda, s\u00f3lo encontramos o ponemos ejemplos que confirman nuestros sue\u00f1os al citar o hablar de los so\u00f1adores que lo lograron. No tomamos en cuenta que el camino que recorrieron est\u00e1 cubierto por una loseta de fracasos de los que no alcanzaron sus metas. Ese recuerdo viene en la cruda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero esas excusas cubren el hecho de que para alcanzar nuestras fantas\u00edas se requiere trabajo, esfuerzo y sacrificio y, a pesar de dar el 100 %, no se asegura nada. Ah\u00ed es donde la mayor\u00eda deserta. Otra gran parte abandona el recorrido cuando la cuesta se empina m\u00e1s de lo que se pensaba y otra deserta cuando comienza el descenso. La famosa campana de Gauss. Todo esto es por el enga\u00f1o de que las cosas suceden por obra y gracia del Se\u00f1or. Una vez escuch\u00e9 a alguien quejarse de su fracaso como si el mundo le debiera algo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No juzgu\u00e9, como a la fecha no lo hago, las razones para poner al frente esos factores de certeza o la falta de voluntad. Cada persona de este mundo vive su propio infierno. Pero esos planes depend\u00edan de la colaboraci\u00f3n de muchas personas y por eso, en ocasiones, ni se iniciaron. En la mayor\u00eda, lo que creo yo que faltaba, era un l\u00edder. En lo personal, soy un mal l\u00edder y un p\u00e9simo motivador. Para m\u00ed, la simple motivaci\u00f3n personal de un individuo por alcanzar sus sue\u00f1os, es suficiente. Esa misma persona, si habla en serio sobre alcanzar un objetivo, lo hace sopesando que tendr\u00e1 que enfrentar a los conflictos internos y a la resistencia en el vuelo. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s motivaci\u00f3n se necesita que el cumplir con una meta personal? Esa incomprensi\u00f3n de mi parte me lleva a la intolerancia que es lo que impide mis capacidades de liderazgo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo este abatimiento sirvi\u00f3 para conocer mis debilidades y adoptar mis sue\u00f1os que deseaba alcanzar y desechar, los que nac\u00edan de la alegr\u00eda de un momento grupal. El principal es escribir. Lo hice sin detenerme a pensar y, a pesar, de todos esos discursos desalentadores que enlistaban los contras. Lo que me ha ayudado en el camino fue no tomar esas advertencias que se me dieron con cari\u00f1o como consejos provenientes de personas fracasadas o miedosas. Cada una la evalu\u00e9 en mi cabeza. Esto facilit\u00f3 mi recorrido al reafirmar mis convicciones y en algunos casos sirvieron como gu\u00eda. Por ejemplo, una de estas fue la de hacerme consciente de que es un m\u00ednimo porcentaje de personas en el mundo que viven de escribir. Lo cual, a la edad que comenc\u00e9, reduc\u00eda a\u00fan m\u00e1s este espectro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al comprender este aviso, escap\u00e9 de la trampa que tumba a muchos escritores a medio recorrido: vender mi arte para sobrevivir. As\u00ed que mi primer paso fue hacer la promesa de que nunca le pedir\u00eda a mi arte que pagara mis cuentas. Fui claro con mis necesidades y supe a qu\u00e9 me aten\u00eda. As\u00ed, sin enga\u00f1os, constru\u00ed mi vida lo m\u00e1s austera posible. Es f\u00e1cil decirlo, pero ten\u00eda que estar convencido y ser consciente de que a partir de ese momento vivir\u00eda a merced de la incertidumbre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la postre, la decisi\u00f3n rindi\u00f3 frutos positivos. No hab\u00eda vuelta atr\u00e1s y, a mi edad, ya no hay empleos disponibles para una persona con pocas habilidades y con un car\u00e1cter de aislamiento. Lo \u00fanico por hacer era escribir y publicar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo fue acertado; hace un a\u00f1o, publiqu\u00e9 mi primera novela, <em>Nunca es suficiente,<\/em> y esta semana se publica la segunda <em>Tu tanta falta de querer<\/em>. Todo, mientras trabajo en un nuevo libro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Claro que no lo hice solo. Tengo el apoyo de mi pareja, su familia y de mi familia. No hablo de lo econ\u00f3mico, aprend\u00ed a rascarme con mis propias u\u00f1as. Ni del clich\u00e9 del apoyo emocional. Hablo de las conversaciones que sirven de base para cumplir mis sue\u00f1os. Tambi\u00e9n, su compa\u00f1\u00eda y, el saber que cuento con ellos, me dan la seguridad para seguir adelante. Mi pareja es quien, adem\u00e1s de lo dicho antes, me ayuda con la edici\u00f3n y los dise\u00f1os de portada. Es una ventaja de vivir con un artista pl\u00e1stico que adem\u00e1s es c\u00f3mplice de las mismas ideas y sue\u00f1os de producir un arte salvaje y sensual. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los que s\u00ed me acompa\u00f1an en todo el recorrido son la Pandilla Salvaje. Para m\u00ed, nunca han sido mascotas o <em>perrhijos<\/em> como ahora se les llama. Son mis compa\u00f1eros de trayecto y los gu\u00edas que me ayudan desde la concepci\u00f3n de las ideas hasta el desarrollo. Est\u00e1n en todo momento a mis pies, atentos a los trazos de la pluma y al sonido de las teclas.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eran las reuniones despu\u00e9s de d\u00edas llenos de euforia; vaci\u00e1bamos la cabeza para generar ideas que cambiar\u00edan nuestras vidas. 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