{"id":1608,"date":"2025-11-01T11:14:42","date_gmt":"2025-11-01T17:14:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.salvaje.live\/?p=1608"},"modified":"2025-11-01T11:14:48","modified_gmt":"2025-11-01T17:14:48","slug":"con-mucha-emocion-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.salvaje.live\/en\/que-sais-je\/con-mucha-emocion-2\/","title":{"rendered":"Con mucha emoci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPuede el escritor independiente luchar contra todo el universo para defender unas horas del d\u00eda para sentarse a escribir? Es una pregunta del ego del escritor que surge cada vez que lo confronta la realidad en la que, ni a persona o el devenir del d\u00eda, le importa si escribe o no. Es el rezo de cada escritor por la ma\u00f1ana: dos, tres u horas, o m\u00e1s, de calma para poder escribir. Despu\u00e9s de que el d\u00eda haga lo que se le venga en gana. Nadie escucha sus rezos, a nadie le importan. Es m\u00e1s, seguro hay d\u00edas en que, por obra del d\u00eda, encuentra esa calma, pero en esas horas la musa no aparece; llega cuando el caos regresa con un ataque feroz para terminar con cualquier indicio de tranquilidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo cierto es que deber\u00eda de sentir verg\u00fcenza por concebir esa pregunta. Cuando en el mundo existen oficios necesarios que se construyen en una atm\u00f3sfera de caos. El alba\u00f1il que levanta muros bajo un sol agresivo. Las personas que barren y limpian pisos con la amenaza del viento y los constantes transe\u00fantes que no esperan. El cirujano que opera en medio de gritos y aparatos que le demandan velocidad. El odont\u00f3logo que huele bocas en abandono. El deportista que funciona en medio de gritos que desean su fracaso o una lesi\u00f3n y le demandan a la vez excelencia en cada presentaci\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 el escritor desea ser privilegiado y que se le deje trabajar dentro de una celda silenciosa?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese sue\u00f1o ego\u00edsta lo tiene pensando en el exterior. Al momento en que toma la pluma, en su interior, inicia una guerra interna: el escritor contra la resistencia que intenta hacerlo desistir a cada palabra. Ese es el primer enfrentamiento. Luego vienen los conflictos entre las ideas encontradas que le dan paso a un sinf\u00edn de negociaciones entre los personajes que habitan en su cabeza. Pero la cabeza no puede expulsarlos con una visita r\u00e1pida al ba\u00f1o. Necesita de esos conflictos para crear. Es un caso que el mismo produce.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada escritor tiene una f\u00f3rmula para autodestruirse. Digamos que es una bomba de tiempo que se alimenta de incontables emociones que est\u00e1n a flor de piel. Fuera de esos instantes de concentraci\u00f3n, o locura, como se prefiera clasificarlos, tiene que funcionar. Claro, cuando tiene el tiempo para hacer el h\u00e1bito y la facilidad de robar dos horas al d\u00eda para trabajar sin molestias, nadie del mundo de los vivos sufre las consecuencias de la batalla. El problema es cuando el escritor, a causa de la pr\u00e1ctica social, no tiene ese tiempo. Es cuando todos a su alrededor sufren con \u00e9l las consecuencias de la guerra interna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La \u00fanica forma de deslindarse es apartarse de su camino y esperar a que la batalla del d\u00eda llegue a su fin. De nuevo, el problema de no tener ese tiempo para que el escritor resuelva los conflictos sin llevar la batalla a otras fronteras. \u00bfEn qu\u00e9 momento del d\u00eda dejan de lado las confrontaciones irracionales y emocionales que est\u00e1n en constante intercambio de palabras? \u00bfCu\u00e1ndo acaba el poema, el cap\u00edtulo de su novela, el art\u00edculo diario o cu\u00e1ndo consigue una buena oraci\u00f3n para empezar?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es una cuesti\u00f3n de disciplina y humildad, no permitir que su mundo interior invada el mundo de los vivos. Pero hay cabezas m\u00e1s ruidosas que otras y, por una cuesti\u00f3n de ego, cada persona mira con gravedad sus propios pesares y con ligereza el de los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esas cabezas ruidosas e indisciplinadas, la discusi\u00f3n interna no da tregua. El escritor intenta mantener al margen la irracionalidad de su interior en un mundo exterior que presume ser racional. Sin embargo, el mundo de fuera es reactivo, pues vive bajo el gobierno autoritario de sus emociones. La diferencia entre los mundos que desgasta al escritor es que los personajes vivos y sus conflictos existenciales est\u00e1n ah\u00ed, fuera de la b\u00f3veda, donde se alimenta el cuerpo y se disfruta de una taza de caf\u00e9. Para el escritor independiente, ese mundo exterior ya no es un descanso o un escape. La rutina, la disciplina y el silencio salen expulsados del para\u00edso. Entonces la pluma se convierte en un ser irascible e irracional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A nadie le importan las razones de la irritabilidad del plum\u00edfero. Que eso lo resuelva solo. El mundo necesita de inclusividad, fraternidad y tolerancia. No hay lugar para su amargura. Bien podr\u00eda integrarse al mundanal ruido exterior y disfrutar de la vida. En lugar de empa\u00f1ar el cristal con el que mira con sus corajes, podr\u00eda verlo todo a trav\u00e9s de un celular. Parece ser un mundo prometedor. No existe la forma de defender el oficio del escritor cuando el alcance de sus letras es corto. Lo cual es una carga m\u00e1s de la obstinada pluma que, a pesar de todo, contin\u00faa avanzando por la orilla de un abismo emocional que lo obliga a vivir en un bucle.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s que un S\u00edsifo que inicia el d\u00eda con su roca, cada vez que tiene la pluma en sus manos, comienzan una oleada de emociones que debe mantener por un largo rato hasta encontrar el <em>momentum<\/em>. Cada interrupci\u00f3n significa volver a arrancar todo de nuevo al tomar la pluma en sus manos. Quiz\u00e1s pueda mantener la idea en la cabeza y tomar notas. La experiencia le ense\u00f1a a un escritor independiente, no depender tanto de sus notas que, al revisarlas, olvida el contexto en el cual fueron escritas. Hay ocasiones en que, durante una conversaci\u00f3n o una comida, puede tomar un papel y apuntar con lujo de detalles las ideas. Pero la vida no funciona as\u00ed. A veces esas ideas llegan cuando est\u00e1 en una discusi\u00f3n \u00e1lgida o se encuentra frente al veterinario que le da indicaciones sobre la enfermedad del perro. Ah\u00ed, siguen en funci\u00f3n los engranes de la cabeza. No obstante, toma notas con la esperanza de usarlas despu\u00e9s en el art\u00edculo o p\u00e1rrafo. Pero cuando la sesi\u00f3n inicia, el garabato o la idea, perdieron toda l\u00f3gica. El <em>momentum<\/em> se perdi\u00f3. Hay que poner en marcha todo de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es cuesti\u00f3n de segundos. La mente acomoda, sin la conciencia de su portador, las ideas a placer, a menos que tengamos la disciplina de arreglarlas en archivos espec\u00edficos o hilarlas a un espacio de la memoria. Aun as\u00ed, al recordar, se perdi\u00f3 la emoci\u00f3n que origin\u00f3 el contexto y esa nota pierde su sentido de existencia. Ese es un momento cruel del d\u00eda, cuando llega la resistencia en forma de lamentaciones y frustraci\u00f3n, entonces abandonamos la pluma y miramos <em>Instagram<\/em> o leemos algo en el internet. As\u00ed pasan las horas que, por una crueldad del destino, no las interrumpe nadie. Entonces nos encontramos en medio de un oasis de silencio, sin ruidos externos, sin el drama de la vida cotidiana. Ah\u00ed, si logramos vencer a la resistencia, nos decidimos, a la Proust, recuperar el tiempo perdido para quitarnos ese abrigo de culpa de la improductividad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso es, cuando vencemos a la resistencia. De lo contrario, el tiempo sigue su curso y las emociones contin\u00faan calentando a la cabeza. Es cuando, por alguna satisfacci\u00f3n perversa de la vida, se nos atraviesa nuestra pareja, el vecino, nuestra familia con la idea de compartir y hablar. Para ese instante, el ardor consumi\u00f3 la dosis diaria de paciencia y tolerancia a las interrupciones. Cualquier asunto externo se hiperboliza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es posible una organizaci\u00f3n para apartar tiempos y lugares en los cuales el escritor pueda llenar de tinta sus hojas blancas. Pero tiene que ser flexible; ser agua, dir\u00eda Bruce Lee. Lo dif\u00edcil es desconectar el c\u00famulo emocional con cada capricho del d\u00eda. Se hace el esfuerzo de dejar los papeles en el escritorio y salir a la calle. Lo que no puede hacer es sacar de su cabeza ese jard\u00edn que sembr\u00f3 y cuid\u00f3 durante el d\u00eda. Es una carga, no es molesta, pues es donde viven sus historias. Es una carga que decide llevar durante el d\u00eda con la esperanza de que la musa, al compadecerse del sufrimiento, adapte sus tiempos a los de la pluma. <\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ese sue\u00f1o ego\u00edsta lo tiene pensando en el exterior. 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