{"id":1151,"date":"2024-07-16T11:00:00","date_gmt":"2024-07-16T17:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.salvaje.live\/?p=1151"},"modified":"2024-07-15T22:30:07","modified_gmt":"2024-07-16T04:30:07","slug":"el-desvanecimiento-de-la-lectura-de-libros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.salvaje.live\/en\/leer\/el-desvanecimiento-de-la-lectura-de-libros\/","title":{"rendered":"El desvanecimiento de la lectura de libros."},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">La publicidad de las librer\u00edas Gandhi, \u2014adorno de redes sociales y avenidas\u2014tan famosa que hasta en memes falsos se ha convertido\u2014, ha sido tan exitosa, como los programas del gobierno para generar lectores. El \u00faltimo informe del INEGI muestra que en M\u00e9xico, bajo la cantidad de libros le\u00eddos por persona al a\u00f1o, de 3.9 a 3.4.<\/p>\n\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una estad\u00edstica que siempre cuesta trabajo encontrar es el informe que muestre cu\u00e1les de esos 3 libros y medio que se leen corresponden a autores mexicanos.<\/p>\n\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La baja de lectores, decimos simplonamente, es producto del internet. Pero, m\u00e1s all\u00e1 de esta manera artesanal de mirar las cosas, desde muchos a\u00f1os atr\u00e1s, la lectura en el pa\u00eds es cosa extra\u00f1a. Lo que s\u00ed aumenta, a\u00f1o con a\u00f1o, son los lectores de apariencia, <em>poseurs<\/em> o <em>posers<\/em> como los llaman en nuestro vecino pa\u00eds del norte. Casualmente, estos <em>lectores<\/em> son los que comparten los memes engendrados de la publicidad de Gandhi y se presumen puristas del lenguaje. <\/p>\n\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no se necesita mirar las estad\u00edsticas del INEGI para saber que en M\u00e9xico los lectores de libros est\u00e1n desparecidos. Basta que uno mismo se haga un sincero autoan\u00e1lisis o mirar su universo real de personas y ver qui\u00e9n lee y qui\u00e9n no lo hace. Fuera de las ciudades de Guadalajara, Ciudad de M\u00e9xico y Puebla, incluyo sus respectivas zonas conurbadas, es m\u00e1s sencillo ver a un defensor de la selecci\u00f3n mexicana que a un lector. No obstante, en las ciudades citadas, cada vez se puede mirar a m\u00e1s personas con la vista clavada en un celular que en un libro, revista o peri\u00f3dico. Por esto, es f\u00e1cil creer que el internet acaba con los pocos lectores que quedan. Sin duda, es un factor. Pues, el internet es un agente devorador del tiempo de ocio que nos alimenta de m\u00e1s informaci\u00f3n de la que somos capaces de consumir. Tiempo para leer; hoy en d\u00eda, podemos encontrar cualquier pretexto para no echar mano a un libro. <\/p>\n\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, a pesar de que existe un universo literario en el internet, la mayor\u00eda de los lectores de celular est\u00e1n <em>enfocados<\/em>en las redes sociales. No nos enga\u00f1emos, el lector constante, o sea, el que lee a diario, siempre lleva, al menos, un libro consigo. Cierto, la probabilidad de que el libro f\u00edsico desaparezca es muy alta, pero a penas est\u00e1 en pa\u00f1ales la generaci\u00f3n que lo va a hacer de forma natural. <\/p>\n\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces, si no es el internet el responsable de la disminuci\u00f3n de lectores, \u00bfqu\u00e9 lo es? Una es la misma de siempre: falta de inter\u00e9s. Leer un libro es un compromiso que demanda paciencia \u2014esos que compiten por leer r\u00e1pido, decenas de libros al a\u00f1o son los que m\u00e1s da\u00f1o le hacen a la lectura\u2014. Este est\u00fapido mito, propagado por monitos ignorantes en las pantallas y monitores, asusta a los inseguros y primerizos lectores. Porque si de algo pecamos los mexicanos, es el de compararnos con el vecino. \u00danicamente presumimos aquello que nos haga sobresalir. Otro factor, y quiz\u00e1s este sea el principal, es el de la cultura de la inmediatez. El siglo XXI implant\u00f3 un bicho en la cabeza de todas las generaciones que nos esclaviza a consumir tendencias novedosas. Los generadores de estas tendencias, aprovechan nuestra falta de identidad y la urgencia de tener un portafolio digital respetable; alienta el consumo de cosas inservibles con simples parches hip\u00f3critas que ni actualizan ni mejoran el producto, eso s\u00ed, lo hace m\u00e1s embrutecedor y bonito. No es la cultura del internet, es la de la apariencia.<\/p>\n\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para muchos \u2014se dice\u2014 leer es una discusi\u00f3n con el autor. En un pa\u00eds que tiene 130 millones de allegadores y discutidores, resulta sorprendente que se lea tan poco. Mucho se lo debemos a la educaci\u00f3n, la cual, desde los a\u00f1os setenta del siglo pasado, va en descenso. Pero no seamos negativos, y aunque la liga nacional de f\u00fatbol, para no deprimir a los espectadores, elimin\u00f3 el descenso, la educaci\u00f3n en M\u00e9xico a\u00fan puede caer m\u00e1s bajo. Esto, lo de la devaluaci\u00f3n en nuestra educaci\u00f3n, mucho se debe a la explosi\u00f3n demogr\u00e1fica, la cual, para facilitar el tedioso y cansado trabajo de los maestros se enfoca m\u00e1s en la memorizaci\u00f3n que en la comprensi\u00f3n de conceptos. Para leer, se tiene que saber preguntar, porque esa es la ra\u00edz de la comprensi\u00f3n y de ella germina la reflexi\u00f3n. Un florecer que se disfruta a trav\u00e9s de la paciencia y el gozo por la lectura. Cuando en las escuelas \u2014a cualquier nivel\u2014 se nos lanzan listas de lectura con el simple fin de memorizar, se vuelve en un ejercicio tedioso. De ah\u00ed que cuando el alumno deja la escuela atr\u00e1s, as\u00ed mismo deja a la lectura. Porque en lugar de placer, representa una tarea, un trabajo, que ya de adulto, sin garrote que lo obligue, decide por abandonar el tedio de leer para cumplir. La falta de pr\u00e1ctica de la lectura de comprensi\u00f3n es obvia. Basta un vistazo a los comentarios de las redes sociales o el <em>timeline<\/em> de una conversaci\u00f3n de <em>whatspp<\/em> para ver que poco se comprende del escrito y pocos mantienen la atenci\u00f3n de la conversaci\u00f3n inicial.<\/p>\n\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La centralizaci\u00f3n, forma de administraci\u00f3n pol\u00edtica que el Estado mantiene por pura apat\u00eda, es un gran factor de la decadente lectura nacional. Encontrar bibliotecas, librer\u00edas o, libros en lo general, fuera de las ciudades principales del pa\u00eds es una proeza. Y no hablo de pueblos alejados de las autopistas o encallados en la sierra. Ciudades peque\u00f1as en M\u00e9xico tienen una carencia extrema de materiales de lectura. Solamente, las clases de nivel socioecon\u00f3mico, con acceso privado al internet, pueden navegar en el universo bibliogr\u00e1fico digital. Lo cual \u2014por supuesto\u2014 no hacen. El internet sirve m\u00e1s para el tradicional chismorreo del <em>Homo sapiens<\/em>.<\/p>\n\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s de tener falta de comprensi\u00f3n a causa de la escasa lectura, existen otras consecuencias. La deformidad del car\u00e1cter. Porque el analfabeto \u2014y as\u00ed llam\u00f3 al que sabe leer y escribir y decide por no leer\u2014, es un ciudadano gen\u00e9rico que se ve en la necesidad de creer todo lo que le escupen y vomitan otras personas. S\u00ed, un ciudadano sin car\u00e1cter que tiene miedo a preguntar, que s\u00f3lo sabe obedecer. El alimento del urgir para ser reconocido y mirar su reflejo orgulloso al arrancarse los pelos de la cara frente al espejo. As\u00ed justifica su existencia, <em>no matter what<\/em>.<\/p>\n\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre menos lectores en el pa\u00eds, menos discusiones constructivas. Un no-lector es un soldado de infanter\u00eda sin defensas. Sin embargo, cuando este soldado alega, desesperado, toma mano de las herramientas que su naturaleza animal le da por derecho: descalificaciones e insultos. Sus argumentos se sostienen de lo que otro dijo y no en lo que su cabeza alcanza a procesar. Es inseguro, vulnerable a cualquier mito, por eso, los mitos pol\u00edticos cada d\u00eda son m\u00e1s absurdos, rid\u00edculos y caricaturescos.<\/p>\n\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dejemos atr\u00e1s los adjetivos y se\u00f1alamientos del no-lector. Porque en art\u00edculos como este, se tiende a generalizar y esto, adem\u00e1s de mal gusto, es de quien promueve un discurso corriente y lamentable. S\u00e9 que en el pa\u00eds existen personas que disfrutan de la lectura, no s\u00f3lo para educarse, sino tambi\u00e9n para el ocio. Leen, no con el fin de imitar a un gur\u00fa o por la est\u00fapida raz\u00f3n de presumir que leen m\u00e1s de 50 t\u00edtulos al a\u00f1o. El que lee no presume, lo muestra al hablar con otro, al discutir, al presentar argumentos. El que lee sue\u00f1a e imagina.<\/p>\n\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un pa\u00eds con una mayor\u00eda de so\u00f1adores, idealistas, y con caf\u00e9s, restoranes y bares ensordecedores por el bello arte de la discusi\u00f3n, es un pa\u00eds feliz. Feliz, que no es lo mismo que bruto. Porque ambos parecen lo mismo, la diferencia es que en el sonriente, las personas son libres, en el otro, son esclavos. Y, en un descuido, los esclavos arrastran a todos a su grillete.<\/p>\n\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p> Y volvi\u00f3 Abraham a decir: \u2018He aqu\u00ed ahora que he emprendido el hablar a mi Se\u00f1or, aunque soy polvo y ceniza. Quiz\u00e1 faltar\u00e1n de cincuenta justos cinco; \u00bfdestruir\u00e1s por aquellos cinco toda la ciudad?\u2019 Y dijo: \u2018No la destruir\u00e9, si hallare all\u00ed cuarenta y cinco.\u2019 Y volvi\u00f3 a hablarle, y dijo: \u2018Quiz\u00e1 se hallar\u00e1n all\u00ed cuarenta.\u2019 Y respondi\u00f3: \u2018No lo har\u00e9, por amor a los cuarenta.\u2019 \u2026 Y dijo Abraham: \u2018No se enoje ahora mi Se\u00f1or, si hablo quiz\u00e1s s\u00f3lo una vez m\u00e1s: quiz\u00e1s se hallar\u00e1n all\u00ed diez.\u2019 Y respondi\u00f3: \u2018No la destruir\u00e9, por amor a los diez.\u2019\u201c\u201d<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La intenci\u00f3n de la cita de arriba, no es convertir a nadie en un cristiano devoto. El pasaje, muestro, que aunque Dios est\u00e9 dispuesto a salvar a un pueblo para no sentenciar a un pu\u00f1ado de fieles, el estafador, est\u00e1 lejos de ser Dios. Este, sin ning\u00fan cargo de culpa, est\u00e1 dispuesto a llevarse a todos entre las patas si le es conveniente. Por eso es importante fomentar la lectura y hacerla crecer de nuevo. La de libros f\u00edsicos o digitales, blogs o revistas impresas, es igual. En M\u00e9xico, para salir de este atolladero, se debe de tener acceso a la lectura.<\/p>\n\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En lo personal me gustar\u00eda que existiera la oportunidad de que se publicaran todos los autores posibles y que sus novelas (ficci\u00f3n y no-ficci\u00f3n) estuvieran al alcance de todos. Si en papel, a precios razonables, aunque tuvieran que ser impresiones de menor calidad. Esto, de ninguna manera, generar\u00eda una inmediata ola de lectores, en lo absoluto. Paciencia es la clave. Aunque existen cientos de autores publicados \u2014me refiero a los nacionales\u2014, sus textos est\u00e1n lejos del p\u00fablico de las principales ciudades. Que digo ciudades. Si acaso est\u00e1n disponibles en Guadalajara (seg\u00fan la estad\u00edstica es donde m\u00e1s se lee), Ciudad de M\u00e9xico, Toluca y Puebla. De ah\u00ed, el acceso se diluye a trav\u00e9s de los filtros editoriales, publicistas y de conocedores. Hasta que el rastro desaparece en las periferias de las grandes ciudades. Quedan ninguneadas las peque\u00f1as ciudades, pueblos y localidades. La raz\u00f3n ya lo he dicho, son escasas las librer\u00edas y menos las bibliotecas con buena capacidad de recolecci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero esto, acept\u00e9moslo, m\u00e1s que una utop\u00eda es un sue\u00f1o. Las editoriales tienen sus filtros para seleccionar que libros s\u00ed y que libros no se publican. Est\u00e1n llenas de expertos y acad\u00e9micos que desechan a cintos de textos por no reunir las caracter\u00edsticas elementales que sus exigencias demandan. La idea del mundo editorial es que todo mundo haga dinero y viva bien, menos el autor. \u00c9ste, antes de llegar a ser publicado, tiene que mostrar su valor y perfil \u2014pagar piso\u2014 en los festivales, premios, becas, y otro tanto de mecanismos que existen. Porque la inversi\u00f3n de publicar, desde el lado econ\u00f3mico, es de un alto costo. En un pa\u00eds, donde se premia al que memoriza, al bien portado, al de los cuadernos presentables, al que va a misa, al que saluda a sus t\u00edas y cuida de sus abuelos, al que nunca se equivoca por vivir protegido de errores, el rarito que toma riesgos y tropieza, no tienen futuro. Pocos son los que apuestan por sus instintos. En lugar de esto, utilizan las herramientas reductoras de riesgo, el camino de los cobardes.<\/p>\n\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00ed; existen editoriales valerosas que toman riesgos, que apuestan y se lanzan al rodeo. Pero viven poco, porque el canibalismo editorial existe. Y, donde pisa la cr\u00edtica destructiva-envidiosa, no vuelve a crecer yerba.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La publicidad de las librer\u00edas Gandhi, \u2014adorno de redes sociales y avenidas\u2014tan famosa que hasta en memes falsos se ha convertido\u2014, ha sido tan exitosa, como los programas del gobierno para generar lectores. 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